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ética platónica mantiene una estrecha relación con su visión antropológica
y metafísica. Alma
y cuerpo
constituyen dos elementos no sólo distintos, sino irreconciliables entre
sí: el cuerpo es la cárcel del alma, el lugar donde ésta se hace esclava
de lo material y lo pasional. Mientras el hombre permanezca ligado a su
cuerpo, se encontrará incapacitado para la felicidad y para el verdadero
conocimiento. Alcanzar estos sólo será posible si dominamos nuestra parte
material.
LA VIRTUD COMO SABIDURÍA
A la doctrina que equipara sabiduría y virtud se la denomina intelectualismo
ético y ya fue formulada por Sócrates, en un intento de superación
del relativismo de los Sofistas.
Los conceptos morales no son fruto de una convención o pacto entre hombres,
ya que se refieren a realidades existentes y permanentes (ideas) que son
independientes de la razón y la voluntad humanas. Sin embargo, es a través
de la razón como el hombre puede tomar contacto con la realidad moral,
realizándola en su persona.
A la manera socrática, Platon afirma que sólo el sabio es el virtuoso,
porque únicamente conociendo qué es la virtud,
es decir, la idea a la que se refiere el concepto "virtud", hay posibilidad
de serlo en la vida práctica. El
saber y la virtud coinciden y se necesitan recíprocamente.
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Lo
Justo en sí, la bondad en sí, la prudencia, etc., esto es, los valores
morales existen por sí mismos, y por ello es posible definirlos objetivamente
y, una vez conocidos, llevarlos a cabo en la vida práctica. El sabio no
podrá ser malo, ya que el mal
es fruto de la ignorancia, un defecto que no radica en nuestra naturaleza
sino en el no cumplimiento de lo esencial de nuestra naturaleza (la racionalidad).
LA VIRTUD COMO PURIFICACIÓN
Aquí reaparece con toda violencia el antihedonismo platónico:
los placeres materiales y corporales no sólo no coducen a la felicidad,
sino que incluso nos la impiden. Virtuoso y feliz será aquel que purifique
su alma de las pasiones y "desórdenes" del cuerpo y se vuelque hacia
el mundo eidético, el único capaz de realizar humanamente a el hombre.
"Purificarse es separar
lo más posible el alma del cuerpo, acostumbrar al alma a dejar la
envoltura del cuerpo, para concentrarse en sí misma, a solas consigo"
(Fedón, 67,e.)
"La realidad verdadera es que la templanza,
la justicia y la virtud no son sino purificaciones de todas las pasiones,
y hasta el pensamiento es quizá un medio de purificación" (Fedón,
69,b.)
LA VIRTUD COMO ARMONÍA ENTRE LAS TRES PARTES
DEL ALMA
La virtud puede entenderse tambien como un equilibrio y armonía entre
las distintas partes del alma. Debe desarrollarse tal acuerdo entre
ellas que se unifiquen los distintos elementos que conforman el compuesto
humano, sometiéndolos a la razón. Es esta la única que puede regir esta
armonización:
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La razón no
tiene más que un camino a seguir en sus indagaciones; mientras tengamos
nuestro cuerpo, y nuestra alma esté sumida en esta corrupción, jamás poseeremos
el objeto de nuestros deseos; es decir, la verdad.
En efecto, el cuerpo nos pone mil obstáculos por la necesidad en que estamos
de alimentarle, y con ésto, y las enfermedades que sobrevienen, se turban
nuestras indagaciones. Por otra parte, nos llena de amores, de deseos,
de temores, de mil quimeras y de toda clese de necesidades; de manera
que nada hay más cierto que lo que se dice ordinariamente: que el cuerpo
nunca nos conduce a la sabiduría. Porque ¿de dónde nacen las guerras,
las sediciones, los combates? Del cuerpo, con todas sus pasiones. En efecto;
todas las guerras no proceden sino del ansia de amontonar riquezas, y
nos vemos obligados a amontonarlas a causa del cuerpo, para servir como
esclavos a sus necesidades.
He aquí por qué no tenemos tiempo para pensar en la filosofía; y el mayor
de nuestros males consiste que en el acto de tener tiempo y ponernos a
meditar, de repente interviene el cuerpo en nuestras indagaciones, nos
embaraza, nos turba y no nos deja discernir la verdad. Está demostrado
que si queremos saber verdaderamente alguna cosa, es preciso que abandonemos
el cuerpo, y que el alma sola examine los objetos que quiere conocer.
Sólo entonces gozamos de la sabiduría, de que nos mostramos tan celosos;
es decir, después de la muerte, y no durante la vida. La razón misma lo
dicta : porque si es imposible conocer nada en su pureza mientras vivimos
con el cuerpo, es preciso que suceda una de estas dos cosas: o que no
se conozca nunaca la verdad, o que se conozca después de la muerte, porque
entonces el alma, libre de esta carga, se pertenecerá a sí misma; pero
mientras estemos en esta vida no nos aproximaremos a la verdad sino en
razón de nuestro alejamiento del cuerpo, renunciando a todo comercio con
él y cediendo sólo a la necesidad.
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PARTES DEL ALMA
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RACIONAL
(nous, lógos)
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IRASCIBLE
(Thymós) |
APETITIVA
(epithymía) |
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CARÁCTER |
Inmortal
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Mortal
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Mortal
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SITUACIÓN |
Cabeza
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Tórax
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Estómago
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VIRTUDES |
Prudencia, sabiduría
(Phrónesis, sophía)
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Fortaleza, valor
(andreía)
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Templanza
(Sophrosyne)
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CLASES
SOCIALES |
Gobernantes-filósofos
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Guardianes
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Productores
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Esta división del alma le permitirá justificar la desigualdad
social: ésta tiene un origen natural. Los hombres deben pertenecer
a una clase social u otra dependiendo de la clase de alma predominante
en ellos. En el cuadro de arriba se muestra un esquema de la correspondencia
entre las clases de alma, sus virtudes inherentes y la clase social a
la que pertenecen.
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