|
Mundo Dios Yo Conclusión |
|
CRÍTICA A LA METAFÍSICA |
|
Crítica a la idea de la existencia de una realidad exterior a nosotros ¿Existe alguna realidad extramental
que sea la causa directa e inmediata de las impresiones de nuestra mente? " Por qué argumento puede demostrarse que las percepciones de la mente han de ser causadas por objetos externos distintos de ellas, aunque pareciéndose a ellas (si eso es posible), y no pueden surgir ni por la energía de la mente misma ni por la sugestión de algún espíritu invisible y desconocido, o por alguna otra causa que nos sea aún más desconocida? De hecho, se reconoce que muchas de estas percepciones, como en el caso de los sueños, la locura y otras enfermedades, no surgen de nada externo. Y nada puede ser más inexplicable que la manera en que el cuerpo debe operar sobre la mente para transmitir una imagen de sí misma a una substancia, que se supone de tan distinta, o incluso contraria, naturaleza. Crítica a la idea de Dios La inferencia causal tampoco
puede demostrar la existencia de Dios, porque también aquí damos un
paso ilegítimo pasando de una impresión a algo que no es objeto de impresión
alguna. Crítica a la idea de "yo" Respecto a la substancia espiritual,
cognoscente o "yo" ocurre lo mismo que con las examinadas anteriormente:
no tenemos impresión alguna de ella, ya que si esto fuera así permaneceríamos
invariables. No hay un sujeto distinto de sus actos , impresiones e
ideas. No hay un "yo" recipiente que sea el substrato o soporte invariable
de nuestros actos psíquicos. La identidad personal se forja a través
de la memoria: gracias a ella se unifica nuestra existencia, ya que
la memoria permite conectar en el tiempo la multiplicidad de impresiones
que se suceden y que somos: " No tenemos idea alguna del "yo" de la manera que aquí se ha explicado. En efecto, ¿de qué impresión podría derivarse esta idea? Es imposible contestar a esto sin llegar a una contradicción y a un absurdo manifiesto. Y sin embargo, ésta es una pregunta que habría necesariamente que contestar si lo que queremos es que la idea del yo sea clara e inteligible. Tiene que haber una impresión que de origen a cada idea real. Pero el yo o persona no es ninguna impresión, sino aquello a que se supone que nuestras distintas impresiones e ideas tienen referencia. Si hay alguna impresión que origine la idea del yo, esa impresión deberá seguir invariablemente idéntica durante toda nuestra vida, pues se supone que el yo existe de ese modo. Pero no existe ninguna impresión que sea constante e invariable.
|