Cibernous inicia con esta
primera actualización de la sección histórica de
su apartado sobre Astrobiología y Filosofía un recorrido
por la idea de la pluralidad de los mundos, tanto en su faceta puramente
astronómica como biológica.
En el apartado Actualidad de esta sección filosófico-astrobiológica,
que coordina Roberto Aretxaga, se documenta la creciente importancia
e interés de esta nueva ciencia multidisciplinar debido a sus
implicaciones filosóficas, y en particular por las consecuencias
socioculturales del descubrimiento ya sea de biotas alienígenas
con estructura orgánica sencilla -la biología moderna
no usa el término "inferior" o "poco evolucionados"-,
ya del contacto con seres conscientes con un alto desarrollo tecnológico.
El encuentro con el Otro se produciría en toda su radicalidad
en tal ocasión.
Este enorme y apasionante campo de reflexión va siendo progresivamente
explorado en ámbitos académicos anglosajones; basta echar
un vistazo a la página web de astrobiología de la NASA,
en la que consta un memorando técnico de una convención
sobre las implicaciones sociales (societal aspects) de la astrobiología,
celebrado el 16 y 17 de noviembre de 1999 en el Ames Research Center.
En España la investigación teórica sobre estos
temas se encuentra aún en sus inicios, situación que esta
sección de Cibernous desea ir solventando mediante la progresiva
concienciación del sector universitario español. Son los
propios astrobiológos los que reclaman la necesidad de que los
científicos y la propia Filosofía se apliquen al estudio
de este campo esencialmente abierto y aún inexplorado. Estos
dos rasgos se hacen patentes en la multitud de preguntas que se formula
el estudioso de la posible vida en otros lugares del universo; por ejemplo:
¿tienden por su propia esencia las leyes del universo a la creación
de vida en todo lugar donde sea posible? (principio de plenitud); ¿cómo
deberíamos responder al descubrimiento de vida extraterrestre?;
¿cambiarán nuestras creencias básicas, nuestra
cosmovisión actual?; ¿puede la ciencia ficción
y la psicología social aportarnos un conocimiento previo de las
reacciones plausibles -y su variabilidad debido a las diversas culturas-
ante la difusión pública del descubrimiento?; ¿cómo
reaccionarán los líderes políticos y religiosos
y el público general ante el hallazgo?; ¿permanecerá
inalterable nuestro concepto de lo humano?
Es también importante dejar constancia de que lo que en la actualidad
se denomina Astrobiología sensu stricto no estará
siempre presente en los autores que iremos recorriendo: si bien es posible
que trataran el tema de la pluralidad de mundos como una deducción
de su teoría cosmológica, tal vez nunca se ocuparon de
la posibilidad de que esos mundos estuviesen habitados por entidades
semejantes o no a los humanos.
Inexplicablemente no contamos en nuestro idioma con monografías
que hayan efectuado un recorrido sistemático por este tema, ni
siquiera han sido traducidos los exhaustivos textos de Steven J. Dick
(Plurality of Wolds: The Extraterrestrial Life Debate from Democritus
to Kant, Cambridge University Press, 1982; The Biological Universe,
the Twentieth-century Extraterrestrial Life Debate and the Limits of
Science, Cambridge University Press, 1996) y Michael J. Crowe (The
Extraterrestrial Life Debate 1750-1900, Cambridge University Press,
1986). A pesar del manifiesto interés que existe por la exobiología
en nuestro país algunas editoriales prefieren poner a disposición
del lector español obras que habitualmente carecen de la más
mínima racionalidad y sentido crítico.
En esta sección, que tiene por escueto título Historia,
trazaremos un recorrido por los pensadores y ensayistas más destacados
en lo relacionado con la idea de la pluralidad de mundos. Es sin duda
útil y necesario conocer a grandes rasgos la historia de lo que
se pensó en otras épocas sobre la existencia de otros
cosmos o mundos y las respectivas entidades biológicas -entre
ellas otras hipotéticas humanidades- para comprender la importancia
que tiene el esfuerzo científico multidisciplinar llamado Astrobiología.
Al ser los aspectos históricos de la especulación sobre
la pluralidad de mundos -habitados o no- la parte de la que con gran
ilusión e interés me voy a ir ocupando en los próximos
meses, nada mejor que comenzar por el principio, es decir, por los antiguos
griegos. Hablaremos por tanto del primer filósofo al que la tradición
le atribuye una doctrina cosmológica pluralista: Anaximandro.